dimanche 13 mai 2018

PAYASO


  Habia una vez un payaso que puso el pie en el primer peldaño de una escalera, y la gente rió. El payaso, alegre y decidido, puso el otro pie en el segundo peldaño y el público redobló la risa. Para su tercer peldaño, el payaso usó sus trucos más logrados: crear expectativa, casi emoción y suspense antes de poner el pie e irlo retirando con gestos de niño travieso hasta en tres ocasiones… pero cuando apoyó el pie, el azar le regaló el don más preciado para un payaso: un fallo. Todos esperaban una anunciada y espectacular tercera pisada que no se produjo. En su lugar se vió un revoltijo vertiginoso de escalera y payaso. Cuando se levantó, sinceramente aturdido, reaccionó repentinamente con grandes gesticulaciones riñendo exageradamente a la escalera, dando saltos de indignación de payaso, donde todo es desmesurado, y recriminándole, como si fuera un personaje vivo, su ineptitud de peldaño, lo único para lo que servía. Fue su momento de gloria más alto y arrancó la ovación más grande que pudo oir en toda su carrera; mucho más de lo que consiguió cuando intentó reproducir cada tarde durante décadas ese incidente en su espectáculo.

  La vida que nos vive cada día está llena de amenazas de fracasos cotidianos, de pequeños desastres, de incidentes que no dejan marchar las cosas hacia donde estaba pensado que debían ir. Pero el payaso nos enseña que cada momento espera que un incidente, un pequeño fracaso le abra una puerta nueva, una vida por estrenar tan arrebatadoramente fresca que se nos olvide la que teníamos previsto vivir. Un momento único e irrepetible que despertaría la envidia de los dioses. Ellos, que son eternos,

nos envidian porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último. Todo es más hermoso porque hay un final. Briseia, nunca serás más bella de lo que eres ahora. Nunca volveremos a estar aquí”.

  Ni los dioses ni la Ciencia comprenden esos milagros que surgen, como brotes de primavera Machadianos, de los resquicios de lo anodino.

El universo entero en el que vivimos y que es absolutamente maravilloso viene de la imperfección. Cada una de las galaxias que vemos hoy en día fue una imperfección cuántica en el momento del Big Bang según nos dicen los cosmólogos o los astrofísicos y algunos otros científicos. La vida lleva 4.500 millones de años evolucionando en el planeta a base de errores a la hora de copiar el ADN. Cada error es una mutación... Nosotros fuimos una mutación. Por eso pasamos de primates a humanos. Hablamos y pensamos porque la imperfección nos hizo. Estamos aquí gracias a la imperfección”.

El payaso, cada vez que una lágrima resbala por su nariz que él quiere aún más grande y más respingona, piensa en el regalo que nos hizo. Él ve en esa gota los millones de moléculas que bullen y chocan entre sí, y es capaz de distinguir entre tantas bolitas alocadas a aquellas pocas que salieron malparadas, que perdieron su bolita de O de su traje de H2. Esa agua accidentada que llaman los científicos Ph neutro.

De hecho, toda la vida del planeta depende de eso. Cada especie vive en un Ph particular, pero todos vivimos ahí. Esta maravillosa diversidad, toda esta inconmensurable belleza, de miles de colores, todo lo que hace especial a este planeta, todo lo que amamos, todo vive ahí. Cada cual, en su pequeñísimo rango, muy cerrado de imperfección acuosa”.

 De una lágrima surge un universo dijo el payaso resumiendo al astrofísico y a Homero. Y luego soltó una carcajada.

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